La falta de clases presenciales ha sido un problema para muchos profesores del sector rural de nuestro país. Jeannete Mondaca, docente de la Escuela G 141, de la región metropolitana, es una más de las profesionales que tiene que reinventar su forma de hacer clases. El uso del portafolio y su experiencia en la aplicación virtual de la evaluación inicial son algunos de los proyectos que aplica en la enseñanza de sus estudiantes.

La profesora rural comenzó entregando guías de instrucciones con los porcentajes de cada tarea. En ellas incorporaba toda la información para que la organización de los niños y apoderados se les hiciera más eficiente.

Al no tener buena señal tuvo que optar por responder preguntas por WhatsApp, ya que, como en la mayoría de los casos, los niños no tienen como conectarse. Sin embargo a veces puede ingresar a aplicaciones que sean más prácticas para enseñarles a sus alumnos.

Para la docente todo comenzó en marzo cuando vio que su ruta de aprendizaje eran los textos narrativos. Al ver que no quería dejar a los niños sin guías algunos días, se dedicó a un recopilar cuentos, fábulas, leyendas y mitos.

«El propósito final era que los niños pudieran comparar tipos de textos, que pudieran pasar de las habilidades menores a las habilidades superiores. Empezaron por identificar, por reconocer estructuras, por comparar, terminaron clasificando y lo mejor de todo es que hicieron juicios de valor de cada una de las lecturas, se ponían en el lugar de los personajes».

Para Jeannete fue una instancia importante, los estudiantes tuvieron un aprendizaje a pesar de no estar presencialmente, la retroalimentación se convirtió en un punto clave durante cada clase.

«Tenían muy buena disposición a la retroalimentación, si ellos sentían que su respuesta era válida la defendían, y eso yo se los hacía valer más todavía».